Después de tanto desearla, por fin mi sobrina fue mía 3

Soy Hombre de 48 años años de edad

Después de haber alcanzado el placer supremo al haber hecho mía 2 veces a mi sobrina, decidí alejarme y experimentar hacerlo con otras mujeres, pero con ninguna me excitaba, mi amigo ya no se encendía, aunque para mi fortuna en una fiesta al ver de nuevo a mi Nicole, me sentí pleno, excitado y comprendí que solo con ella podía llegar al éxtasis total, así fue como en plena fiesta, mi Nicole nuevamente fue mía.
Luego de haber conseguido llegar a un orgasmo total cogiéndome ya dos veces a mi sobrina, decidí alejarme de ella un tiempo para no presionarla, pero sobre todo para no asustarla; seguí saliendo con mis cuates a antros, reventones y ahí decidí que tendría sexo con otras mujeres.
Pero lo malo del asunto fue que primero con chicas de ocasión, luego con amigas, con ninguna lograba encenderme, no funcionaba como hombre, llegue hasta el colmo de contratar los servicios de chicas buena onda y nada todas se burlaban de mí, decían que no servía para satisfacerlas, me asuste en serio creí que sufría disfunción eréctil.
Estaba desesperado ya no sabía qué hacer, aunque una idea cruzo por mi cabeza y fue que, si el placer máximo que había experimentado en el sexo fue cogiéndome a mi sobrina, que había sido mi gran fantasía, necesitaba verla, tenerla cerca de mí y ver que sensaciones me hacía experimentar, así que me decidí a buscarla de nuevo.
Y vaya que tuve suerte, ya que sus papas me invitaron a una fiesta, celebrando el ascenso en el trabajo de él, así que supe que esa sería la ocasión ideal para tener de nuevo en mis manos a mi Nicole.
La fiesta se celebró en plena época de la canícula, así que imaginen ustedes el calor, yo llegue con unas ansias incontrolables de ver a mi sobrina, sin embargo no la veía, para disimular mi deseo por verla me acerque primero a sus papas y luego a familiares y amigos para saludarlos y cotorrear un rato con ellos en lo que Nicole aparecía.
Por fin la vi entrar, venía con otros muchachos, habían ido a comprar algunos artículos para la fiesta, se veía riquísima, traía puesto un vestido corto, de tirantes, a media pierna, de color rojo, lo que la hacía resaltar mas ya que ella era güerita y a las rubias el rojo les que de maravilla.
Me encelo un poco que como venían algunos chicos, uno en especial le estaba haciendo la plática y ella se sonreía, entraron y se alejaron un poco de su grupo para seguir conversando, eso si ella para nada me había visto.
Pero para mí fortuna, su mama, que no lo había mencionado pero ella es mi prima, por decirlo de algún modo en segundo grado, se acercó a mi sobrina y le dijo ven saluda a tu tío que acaba de llegar, mi Nicole abrió los ojos sorprendida y de inmediato se abalanzo sobre mi abrazándome y dándome un beso en la mejilla, me dijo tiooooo ya lo extrañaba que bueno que vino, y lo mejor fue que presentándome con el chavito ese con el que estaba le dijo mira te presento a mi tío el consentido, lo hizo cerrándome disimuladamente un ojo y sonriendo de manera picara.

Yo ante la actitud de ella me encendí de nuevo, y como no si era claro que mi Nicole era mía, solo mía, que el tarado ese con el que estaba no le interesaba; para no despertar sospechas me acerque de nuevo con el resto de los invitados y estuvimos cheleando a gusto, pero lo que más me fascino es que aunque estábamos alejados cada que las miradas de mi sobrina y la mía se cruzaban ella no dejaba de sonreírme.
La oportunidad ideal para estar a solas con Nicole llego, ya que sus papas le dijeron que faltaban hielos, y yo sin pensarlo le dije yo te llevo ahí afuera esta mi auto, así fue como ya en el camino pare un momento el auto a solas, Nicole se sonrojo, tenía las manos temblorosas y la voz entrecortada, yo sonreí, note la timidez en su mirada, le pedí que se relajara, que se trataba de pasarla bien y ya con todo descaro, no me importo nada, me le acerque y le di un beso en la boca.
Con todo descaro yo me estaba devorando a mi sobrina de una manera tan caliente y habilidosa, conforme el termómetro del momento subía la resistencia de ella se fue venciendo; comenzamos a tocarnos, yo le acariciabas sus deliciosas piernas a mi Nicole y al mismo tiempo empecé a besarle el cuello, mientras que con mi otra mano comencé a masturbarla; sentí mi miembro despertar, haciéndose más grande, duro y grueso.
A pesar de lo encendido que ya estaba tuve que detenerme, para no despertar sospechas y en el camino nos pusimos a platicar; yo le dije el zonzo ese con el que estabas, ¿es tu novio o qué? Y ella otra vez sonriendo pícaramente me dijo, pues es primo de mi amiga y le dijo que yo le gustaba, y ahorita ya conmigo en confianza me dijo ahh te ves muy bien, tienes muy bonitas piernas.
Yo celoso le dije no, no quiero verte con nadie, tu eres mía, solo mía, ella me dijo si como no, a ver porque no me había venido a ver, y yo conteste, para no presionarte, ni hacerte sentir acosada, pero ella me contesto, no tío no es cierto ya sé que usted ha andado de antro, y seguro ya no me quiere ver, ya lo aburrí y yo lo quiero mucho, no quiero que se aleje de mí.
Cuando regresamos a la fiesta ya era la hora de la comida yo ni tardo ni perezoso me senté a un lado de mi Nicole, y ahí continúe bebiendo más cervezas; así que ya totalmente prendido por su cercanía y por el licor que me estaba ingiriendo, comencé a toquetearla por debajo de la mesa.
Aprovechaba cada distracción de los presentes para acariciarle las piernas, luego tome una de sus manos y la puse en mi miembro, así por debajo de la mesa, mi Nicole y yo estuvimos toda la comida, compartiendo toqueteos.
Ya después avanzada la fiesta cuando ya cada quien anda en su rollo, yo, ya estando desatado lleve a mi Nicole a la parte trasera del patio donde nadie nos viera, y ya sin peligro comencé a masturbarla; usaba mi dedo índice para moverlo rápidamente, frotándole su clítoris, con la otra mano le tapaba la boca, para que nadie nos descubriera, así fue como después mientras yo estaba desatado masturbando a mi Nicole, ella para que no nos vieran, termino mordiendo la palma de su mano para ahogar los gemidos.
No sé qué pensaba mi Nicole, mientras yo le metía mi manos por debajo de su vestido, empecé a bajarle su tanguita como en cámara lenta y comencé a acariciarla, ya sin importarnos nada mi sobrina y yo nos besábamos apasionadamente, mi forma de tocarla y prenderla hacían que mi Nicole se retorciera de placer, mis manos prietas, acariciaban su piel güerita y poco a poco fui llegando su cadera, a su cintura para detenerme en sus nalgas.
Ya totalmente desatado y valiéndome que alguien nos viera, me hinque frente a mi Nicole, subí su pierna a mi hombro y empecé a chuparle su panochita combinándolo, dándole excitantes lengüetazos, mi Nicole solo podía sujetarse a uno de los lazos que estaba colgado en el patio y apretarlo fuerte, gimiendo de placer y diciendo ahhhhhhh tioooooo lo quieroooo muchoooooo.
Ante nuestra excitación desenfrenada no nos dimos cuenta del paso del tiempo, varios invitados ya se habían ido, pero lo mejor era que a los que quedaban el alcohol había hecho su efecto, nadie había notado nada; yo a punto de ebullición le dije a mi sobrina princesa no puedo más vamos a tu habitación, necesito hacerte mía, y ella dudosa me dijo, pero ¿y si nos ven? Y yo le conteste, no mira ya casi todos están bien ebrios, ándale Nicole, mira como estoy, necesito hacerte el amor; y ella sonriendo me contesto, bueno tío acepto que me haga suya otra vez, pero solo porque lo quiero mucho.
Tomando las precauciones adecuadas cargue a mi Nicole y nos introdujimos a su habitación, ya ahí, tome a mi Nicole por la cintura y la atraje hacia mí; estas deliciosa le susurre, antes de abalanzarme sobre ella; nuevamente comencé a besarla con lascivia, me la estaba devorando, mis besos comenzaron el trabajo en la boca de mi Nicole, luego bajaron a su cuello, mientras con mis dedos habilidosos empecé a bajarle el cierre a su vestido y sin más comencé a desnudarla.
Mi Nicole gemía mientras me ayudaba a quitarse el vestido, yo me despoje de mi camisa, y me calentó que ella con sus manos me empezó a acariciar mi velludo pecho; me desabroche el cinturón y me quite el pantalón de prisa, y ya estando en calzones le mostré como debajo de ellos se asomaba un enorme paquete, prensado como un macanon tieso, ¿Para mí? Pregunto Nicole, sonrojándose, si princesa, mira como me has puesto, veo tu delicioso cuerpo y me pones bien caliente.
Teniendo ya a mi Nicole completamente desnuda me abalance sobre ella y caímos sobre su cama, y así, estando yo encima de mi sobrina, comencé a besarla en la boca; mis manos deseosas acariciaban el cuerpo de mi Nicole, le apreté sus nalgas, le lamia sus senos, mi Nicole gemía ahhhh y comenzó a acariciarme la espalda.
Mi cuerpo desnudo sobre el de mi Nicole, generaba una excitación que no podía resistir; por fin mi miembro nuevamente estaba tieso, y listo para encajárselo a mi sobrina. Mientras nos besabamos, la colme de piropos, diciéndole eres mi princesa, te deseo tanto, solo contigo puedo conseguir llegar al éxtasis, solo tu cuerpo me enciende, no puedo más tengo que hacerte mía otra vez Nicole.
Instantes después, encorvándome sobre su sexo, comencé a hacerle a mi sobrina un oral ensalivado, mirándola a los ojos de vez en cuando para medir sus reacciones, eso sí, sin dejar de hacer lo que más que gustaba en la vida, acariciarle sus deliciosas piernas a mi Nicole. Mientras yo tenía mi cara entre sus piernas, metiéndole mi lengua en su sexo, mi Nicole se retorcía de placer y gimiendo me decía ahhhhhh tioooo lo quierooo muchoooo ahhhhhhh.
Yo no pude aguantar más y acomode a mi Nicole de lado y le dije, princesa como la primera vez, vamos a darnos placer ambos, y así acomode mi pene en su boquita, ella empezó a darle besos tiernos y luego a chupetearlo, mientras yo a punto de ebullición continué con mi lengua estimulándole su panochita a mi Nicole; era un sesenta y nueve perfecto, voltee a ver un espejo, que estaba justo enfrente de su cama, era delirante ver como nuestros cuerpos desnudos se retorcían de placer y sobre todo la destreza y habilidad con que mi Nicole me masturbaba con su boca, así estuvimos un buen rato gimiendo y gozando mientras nos masturbábamos con la boca mutuamente.
Poco después, me levante y quedando en la cama de frente a mi sobrina le dije totalmente excitado, ya no aguanto princesa, prepárate porque otra vez voy a hacerte mía; mi Nicole sonriendo, me abrió sus piernas, yo la jale aún más hacia mí, así fue como comencé a penetrarla, primero suavecito, disfrutando la sensación de ir encajándoselo, de pronto la tome por la cintura y mientras me la cogía, mi Nicole comenzó a menearse de lo más rico, mientras yo me regodeaba ya que por fin de nueva cuenta, sentía como mi miembro estando dentro de ella, se hacía cada vez más duro y más grueso.
Yo con la gran alegría de sentirme de nueva cuenta muy excitado, dirigí mi boca hacia la de mi Nicole y comencé a devorármela a besos; a partir de ahí la pasión nos desbordo, yo era un toro embistiéndola, dándole con todo, la hacía delirar a medida que nos besábamos, mi Nicole abierta completamente de piernas se meneaba deliciosamente, ambos gozábamos en un arranque incontrolable de placer.
Nuestros cuerpos desnudos y completamente bañados en sudor, dieron vuelta varias veces por su cama, hasta que finalmente, quede encima de ella, apostado en la posición dominante, no podíamos parar, mi sobrina y yo estábamos desatados cogiendo.
Mientras afuera la fiesta continuaba, el alcohol seguía repartiéndose e ingiriéndose, el ruido de la música era cada vez más alto, adentro en esa pequeña habitación yo me estaba cogiendo salvajemente a mi sobrina, lo que más me prendió es que mientras mi Nicole y yo cogíamos, voltee a ver nuevamente el espejo, se veía la imagen de como nuestros cuerpos desnudos se revolcaban de placer y de cómo la cama se contoneaba de manera excitante.
Atraje a mi Nicole más hacia mí, clavándole mi pieza entera, ella excitada y deseosa, me seguía el ritmo dándome besitos muy tiernos en el cuello y en mi velludo pecho, al tiempo que con sus manos nuevamente comenzó a acariciarme la espalda diciendo ahhhhhh tioooo lo quierooo muchoooo ahhhhhh.
Mientras mi Nicole y yo cogíamos, nuestros cuerpos se meneaban vertiginosamente; mi sobrina me acariciaba con sus manos mi pecho, mientras yo la meneaba para metérsela hasta el fondo, no pude más y empecé a besarle y morderle su cuello, al tiempo que ella totalmente encendida exclamo, así, tiooo asiiii ahhhhh sígame cogiendo. Y yo bastante excitado de escucharla, le respondí ¡Caramba, Nicole, que rico coges¡
Era riquísimo ver a través del espejo, como mientras mi Nicole y yo cogíamos sus piernas se entrelazaban con las mías, y aún más excitante, ver como se compenetraban mi piel rugosa, morena y rasposa con la piel lisa, suave como seda y güerita de mi Nicole.
Completamente extasiado seguí cogiéndome a mi Nicole, hasta que de pronto, puse mi mano izquierda encima de la de ella y las entrelazamos con ganas, como símbolo de que nuevamente la estaba haciendo mía; me clave a fondo en ella, no pude más y le mordí uno de sus hombros, en un gesto retorcido de placer, mi Nicole gimió a gritos ahhhhhh tiooooo me dueleeee ahhhhhhh yo no podía detenerme así que haciendo oídos sordos me la seguí cogiendo y mordiéndola.
Yo la clavaba una y otra vez sin detenerme, la embestía con toda la fuerza de mi ser, apreté a mi sobrina por la cadera y le di una última estocada suprema, ya cuando por fin mi Nicole y yo llegamos al éxtasis, casi simultáneamente, ambos comenzamos a gemir, ahhhhhh mmmhhh.
Y volteando a mirar nuevamente el espejo, se veía su cara y la mía, ambos gozábamos plenamente un par de orgasmos bien ganados, yo descargue todo, reprimiendo un grito, termine vaciándome por completo sobre el desnudo cuerpo de mi Nicole.
Y sí, mi virilidad había vuelto, aun funcionaba como hombre, aunque si era un hecho que solo con mi Nicole podía desfogar toda mi pasión y mi potencia sexual, porque entrar en un cuerpo joven y hacerle el amor, revitaliza a cualquiera.
Ya recuperando un poco el aliento y teniendo a mi Nicole recostada encima de mi brazo, ella me pregunto qué porque tan feliz y le dije, te lo voy a confesar pero no te vayas a reír de mí, en este tiempo trate de estar con otras mujeres, pero a ninguna pude hacerle el amor, con ninguna me encendí, solo contigo mi princesa, solo a ti puedo hacerte el amor, solo tú me excitas.
Para mi sorpresa, ella no se burló, si no que se recostó encima de mí y sonriéndome me dijo, pues qué bueno tío, porque así no vas a irte con nadie, vas a ser solo mío; y poniendo sus manos sobre mi rostro comenzó a besarme en la boca tiernamente, lo bueno fue que la fiesta iba apara largo, y así mientras afuera los demás se embrutecían de licor, mi Nicole y yo nos quedamos en su habitación besándonos y acariciándonos.

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