Encontre a mi madre revolcandose con su amante 6

Soy Hombre de 38 años años de edad

Si ustedes creían que lo que he narrado en los relatos anteriores es lo más pervertido y lujurioso que podían leer, pues créanme que se equivocan porque de lo que fui testigo la noche que el amante de mi mama se quedó en la casa supera todas las expectativas; esa noche mi mama y el vecino cogieron de la manera más impúdica y lasciva que se pueden imaginar aquí lo narro.

Si ustedes se preguntan por qué es que tardo tanto en escribir la siguiente parte de esta historia, es porque estos relatos me cuesta mucho trabajo escribirlos y es por ello que tardo en publicarlos ya que no es fácil narrar que siendo un niño fui testigo de cómo un vecino se apodero de la voluntad de mi mamita logrando que se hicieran amantes, y ahí en la cama de la recamara principal de mi propia casa fui el gran espectador de los más lujuriosos y depravados encuentros sexuales entre mi mama y el vecino.

Como dije en el relato anterior después de que mi mama y el vecino estuvieron cogiendo en el baño, ambos se habían acostado desnudos en la cama de la recamara de mis papas, y así mientras el tipo este seguía tratando de convencer a mi mama de que le diera una fecha para irse con él, ambos comenzaron a acariciarse, y ya cuando la calentura regreso de nuevo a sus cuerpos se enredaron en las sabanas y entonces empezaron a comerse a besos.

Yo me había ido a mi recamara a tratar de dormir, sin embargo supe de inmediato que eso sería imposible y que tendría una noche muy larga, era la primera vez que el amante de mi mama se quedaría con ella toda la noche; y así fue como empecé a oír como tronaban sus bocas por los besotes que se daban y lo peor comencé a escuchar como respirando agitadamente y exhalando gemidos mi mama y el vecino se decían palabras obscenas y depravadas como preámbulo antes de comenzar una nuevo encuentro sexual.

Como mencione en uno de los relatos anteriores, puedo describir perfectamente lo que mi mama y el vecino se decían ya que el depravado este, grababa en un casete de esa época, todos los sonidos y cosas que se decían él y mi mama mientras cogían y luego intento mandárselos a mi papa, pero afortunadamente yo pude interceptarlos y no sé porque me los quede y los escuchaba.

Esto es lo que les oí decirse:
Vecino: ¿Quieres algo duro y sabroso dentro de tu boca?
MAMA: ¿Qué?
VECINO: Esta
MAMA: ¡U y así de dura, la quiero adentro!
VECINO: Quiero masturbarme en tu boca metértela toda, hoy si te la vas a comer toda chiquitaaaa
MAMA: Ok, tengo que decirlo… Quiero chupártela YA…
VECINO: Estas bien buena, tanto que lamería todo tu cuerpo me encanta verte desnuda
MAMA: Me pones bien caliente, no aguanto las ganas.
VECINO: ahhhhh, chiquita, ya me prendiste otra vez no sabes cómo te deseo,
MAMA: Me encanta sentirte adentro mío
VECINO: Ahhhh no puedo más ricura tú y yo tenemos gemidos pendientes.
MAMA: Siii chiquitooo ahhhhh quiero abrazarte, que me comas a besos, que me babees y sobre todo quiero tenerte entre mis piernas”.
VECINO: Mmmmhhh siiiii Quiero mamártela, quiero darte lengua y verte retorcerte de placer
MAMA: ¡Oh sí! ¡Eso me gusta… eso!
VECINO: Prepárate no te voy a dejar dormir en toda la noche voy a cogerte hasta que amanezca
MAMA: Ahhhhh pues queeee esperamoooos ahhhhhh ouuuhhh ya va siendo hora de tu y yo arruguemos las sabanas

Yo no aguante más y escuchando todo eso fui a la recamara donde estaban ellos, y ahí encontré la puerta entreabierta y fui testigo de cómo en ese momento mi mama y el vecino estaban sobre la cama, hincados, uno enfrente del otro y mientras seguían diciéndose palabras obscenas, no dejaban de besarse, sus bocas se devoraban con lujuria, ambos se veían locos de deseo, y es que era impresionante ver la manera en que se besaban con total lascivia a bocas abiertas.

Pero lo más excitante estaba por ocurrir ya que los amantes empezaron a masturbarse mutuamente, el vecino metía sus dedos en el sexo de mi mamita y la estimulaba mientras ella con su mano comenzó a chaquetearlo.

Así, ambos desnudos sobre la cama, podía ver como se masturbaban uno al otro con ganas, sus ojos expresaban el fuego y la pasión de dos amantes en celo urgidos de placer; así poco a poco sus cuerpos fueron reaccionando, el aroma viril que proyectaba su lujuria, comenzó a encenderlos de nuevo, la intensidad del instante se acrecentó con cada beso, con cada caricia, sus cuerpos desnudos comenzaron a suplicar que nuevamente se necesitaban.

¿Te gusta?, pregunto mi madre, mmmju, respondió el vecino, expeliendo aire como si su corazón se hubiera acelerado; el vecino gemía como en trance, fue entonces que vi como mi mama comenzó a chuparle el pene lentamente, primero lamiéndole la punta, bajando por el tronco y luego rozándole las bolas.

¿Sigo? Pregunto ella, ohhhh, no parees, exhalo el, mi mama se atragantaba con el miembro en su boca, mientras el vecino se retorcía de placer. Y así otra vez empezaron las frases obscenas

VECINO: Mmmhhhh iiii, ahí me encanta… Chúpalo
MAMA: Ahhhhh ouuuuhhh La tienes demasiado grande, se siente muy rico!
VECINO: Me encanta lo caliente que te ves chupando mi macana
MAMA: Ahhhhh, mmmhhh, esto es lo que más deseaba que ricoooo ahhhhh

De repente ocurrió otra situación que nuevamente superaba el pudor y la lujuria de que he sido testigo, el vecino se levanta y le dice a mi mamita, ven chiquita, quiero agasajarme viéndote desnuda acostada en la cama de frente a mí, cuando mi mama quedo acostada frente a él, el vecino le dijo chiquita, mastúrbate.

Lo increíble fue que mi madre acepto, estaba completamente dominada por él, se había adueñado de su voluntad; mi madre se lamio dos dedos y así viendo al vecino de frente comenzó a masturbarse, rozándose y tocándose su sexo, y haciéndolo vibrar cada vez más. El vecino con la boca completamente abierta por la excitación de ver como mi mama se masturbaba, expreso así, así no mames chiquita que rico, síguete masturbando, así fue como el vecino comenzó a masturbarse también sin dejar de mirar a mi mamita con su mirada excitada y libidinosa.

El vecino exclamo: Ahhhhh, chiquita, ya me prendiste otra vez no sabes cómo te deseo, ya quiero cogerte otra vez y gruño lascivo en la nuca de mi madre.

Mi madre le sonrió y mordiéndose el labio inferior, arqueo la espalda y abrió las piernas, estaba tan excitada que ni podía hablar; así fue que el vecino no aguanto más, se acercó a mi mamita, se recostó encima de ella, y empezó a cogérsela.

El vecino le empino por completo su macana a mi mamita, gimiendo a medida que se lo hundía, oooohhhh, mmmmhh, mi mama apretó la sabana con los puños y hundió el rostro en una almohada para ahogar los gemidos; ambos se fundieron en un abrazo caliente, y empezaron a agitarse, acoplados como si fueran uno solo, gimiendo y gruñendo, mientras la madera de la cama rechinaba de manera excitante debajo de ellos.

El vecino se veía en pleno éxtasis al estar entre las piernas de mi mama, vi como taladraba a mi madre con su movimiento rítmico de cadera, una y otra vez sin parar; ambos rodaban por la cama, comiéndose a besos.

El vecino y mi mama estaban cogiendo de una manera por demás excitante, de pronto los amantes estaban restregándose y acariciándose sus cuerpos desnudos, lo más rico era ver que mientras se besaban ambos juntaron sus lenguas y comenzaron a mamárselas con placer. Las manos del vecino fueron describiendo ágilmente una ruta sobre la piel de mi mama, primero sus tobillos, luego el vecino volvió a agasajarse al acariciarle sus deliciosas piernas a mi mamita, hasta seguir más arriba, por sus caderas, por su cintura y finalmente detenerse en los redondos senos de mi madre.

Era impresionante ver la manera en que mi mama y el vecino se estaban revolcando, rodaban por la cama hasta quedar como atravesados, acostados en horizontal; el vecino se estaba cogiendo a mi mama con un deseo fuerte y latente, empujándole aquella pieza animal, enterrándosela sin detenerse, con los ojos encendidos de éxtasis.

De pronto, el vecino puso un pie en la cama y continúo cogiéndose a mi mama, clavándole hasta el fondo su macana prensada a mi mamita. Los senos de mi madre brincaban con cada una de sus arremetidas y el vecino las apretaba con sus manos varoniles pellizcándole sus pezones; las nalgas de mi mama rebotaban en la ingle del vecino, a medida que el arremetía sin parar, agitando su cadera.

Así fue como de repente, ambos volvieron a decirse sus frases candentes:
VECINO: Ahhh no mameeees, ricura, que delicia estar todo la noche en tu cama, encima de tí!
MAMA: Ahhhhh, ouuuhhhh, si chiquitoooo tú y yo embonamos muy rico en la cama.
VECINO: Ouuhhh mmmmhhh ¡Esto es lo que más deseaba quedarme contigo toda la noche cogiéndote!
MAMA: Ahhhhh ouuuuhhh ¡Que bárbaro, que grande la tienes, ahhhh se siente muy rico!

Yo no pude más me saque mi pene y comencé a masturbarme como nunca, y es que a pesar de ser un niño, como podía aguantarme al ser testigo de semejante escena sexual; era increíble pero yo a esa edad ya estaba muy caliente, mientras en la cama sin importarles nada mi mama y el vecino seguían cogiendo.

Mi mama y el vecino rodaban por la cama, estrujándose con pasión, parecían un par de animales en celo, ambos entrelazaron sus piernas como si quisieran enredarse y no volver a separarse, hasta que de repente sus bocas volvieron a encontrarse, mi madre y su amante se miraron de frente, se sonrieron y comenzaron a besarse con lascivia, sus bocas húmedas y lujuriosas se empalmaron un buen rato, mordisqueándose mutuamente.

El vecino estaba convertido en un verdadero animal, estaba desatado, hundiendo su cadera entre las piernas de mi madre, el gemía como un toro ouuuhhhh mmmmhhhh y así mientras ella, le acariciaba su cabellera rizada y espesa a él, hundiendo sus dedos en sus hebras gruesas, sin perder más tiempo el vecino comenzó a mamarle los senos a mi mamita.

Era excitante ver como el vecino poseía a mi madre al estar entre sus piernas; el vecino se estaba cogiendo a mi mama con un deseo fuerte y latente, empujándole aquella pieza animal, enterrándosela sin detenerse, con los ojos encendidos de éxtasis; mientras mi mama nuevamente apretaba la sabana con los puños y ahogaba sus gemidos en la almohada.

El vecino se movía vertiginosamente mientras penetraba con fuerza a mi mamita; fue entonces que mi madre comenzó a masturbarse de nuevo; los gemidos del vecino se trasformaron en gruñidos, mientras mi mamita enfierrada y excitada continuo masturbándose.

Poco después, el vecino tomo a mi mama por la cintura y la coloco encima de él, y así acomodando su pene en la hendidura de mi madre comenzó a penetrarla de nuevo, cuando mi madre tenía el pene del vecino bien adentro se puso como en trance y comenzó a menearse, inclinando sus senos hacia adelante para que así, el vecino pudiera mamárselos a placer.

No puedo explicar la sensación que sentía en ese momento al ver como mi mama estaba desnuda contoneándose encima del vecino mientras este, la penetraba; las tetas de mi madre brincaban, sus nalgas rebotaban en la ingle del vecino y la respiración de ambos se agitaba cada vez más, a medida que las sensaciones se intensificaban.

El vecino deslizo rápidamente sus manos por las nalgas de mi mama, enterrándole sus dedos estrujándole las nalgas a mi mamita, en cuanto más rápido la contoneaba; el vecino tomo a mi madre por la cintura y le alzo la cadera para enterrarle su pieza hasta la base, mi mama arqueo la espalda y continuo a meciéndose y contoneándose

Y así, mientras mi mama y el vecino cogían como desesperados, volvieron a las frases candentes:
MAMA: Ahhhhh, mmmhhh, chiquitooo me encanta sentirte adentro mío, me coges tan ricooo ahhhhh
VECINO: Mmmhhh ahhhhh, prepárate no te voy a dejar dormir en toda la noche voy a cogerte hasta que amanezca
MAMA: Uy siiiii ahhhhh así de dura la quiero adentro todaaaa la nocheee ahhhhh!
VECINO: Ahhhh, no mameees estas bien buenaaaa, tanto que lamería todo tu cuerpoooo me encanta verte desnudaaaa ahhhhhh, mis ganas de ti no se quitan ahhhhhh
MAMA: Siiii siiii asiiiii que rico mmmmmhhhh ahhhhhh coges bien ricooooo mmmmmhhhh ahhhhhh
VECINO: Oh sí! Eso me gusta… Eso!
MAMA: Mmmmhhh oooooh aaahhhh no puedoooo aguantar maaaassss ahhhhhh
VECINO: Vente mi amor… Vente! Vente ya ay siii…vamooooos

El vecino comenzó a darle más y más duro a mi mama, tomándola por la cadera, le empujo su palo hasta hundírselo hasta el fondo a mi mamita, ambos tenían los ojos en blanco y exhalaban gemidos de placer con la boca totalmente abierta expresando un ahhhhh me vengoooo ahhhhh, de repente al ver la expresión torcida de placer de mi mama y el vecino así como su respiración agitada, eso solo indicaba una sola cosa, que ambos estaban a punto de venirse.

Mi mamá y el vecino apretaron el ritmo y se descorcharon en la efervescencia eterna del orgasmo, estallaron juntos, apretándose en un gesto tenso y denso, el vecino ahogo sus gemidos, apretó el rostro y mordiéndose los labios, disparo un chorro de leche sobre el cuerpo de mi madre.

Como recién salido de un sauna, el vecino se despegó de mi madre y se desplomo boca arriba sobre la cama, sonriendo y satisfecho jalo a mi mama para recostarla junto a él, pero ahí no acabo todo ya que mientras mi mama quedo recostada boca arriba, el vecino se sentó encima de ella y aprisionándole sus manos con las rodillas hundió su pene en la boca de mi mamita para que así, ella le absorbiera todo el semen que había chorreado.

Así, mientras el vecino obligaba a mi mamita a que le siguiera haciendo sexo oral, yo no pude más y me fui de nuevo a mi cuarto a tratar de dormir aun sabiendo que el vecino no iba a dejar en paz a mi mama en toda la noche.

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