La viuda en mi época de universidad

Soy HOMBRE de 35 años de edad

Con gran esfuerzo conseguí entrar a la universidad y como soy de provincia, conseguí alojar en una pensión de una mujer ya mayor, viuda que vivía de esto, mas una miserable pensión que obtenía de su difunto marido, Graciela era su nombre.

Ella daba pensión a estudiantes, por lo general 3 que eran los cuartos que tenía, solo a mujeres, pero una amiga de mi madre hablo con ella e hizo una excepción conmigo.

El primer año estuvo todo bien , pero a mediados del segundo , mi madre tubo problemas económicos y aunque yo trabajaba para pagar mis estudios, el dinero ya no me alcanzaba y estaba pensando en dejar la universidad y volver a mi ciudad a trabajar en lo que fuera. Graciela me aconsejo que no dejara mis estudios, que era muy importante para mi vida , que me iba arrepentir por siempre etc etc , pero no podía cancelar la universidad aparte de la pensión. Me dijo que encontraríamos la solución y en la tarde, estando solos, me dijo que me proponía que me quedara alojar en su casa, sin pagar arriendo, pero que a cambio yo tenía que cumplir como hombre con ella.

La viuda tenía 67 años, gorda como ella sola, con tetas enormes, rollos por todos lados y un culo gigantesco. La verdad que de haberme propuesto tener sexo, sin recibir nada a cambio hubiese aceptado igual con tal de tener semejantes tetas a mi disposición y esa misma noche, cuando las niñas se fueron a su cuarto, a media noche me fui a su cuarto y le hice el amor a mi arrendataria de generosas carnes.

Sus pechos eran una fantasía, me los devoraba cada vez que podía y ella, amante del sexo oral, me la podía chupar por largo rato, hasta dejarme venir en su boca. Era un trato magnifico, culiaba todos los días y los fines de semana , estando los dos solos, follabamos a cada rato y con escandalo, a cambio me ahorraba la pensión y comenzó atenderme mejor que a las otras, comidas especiales, hasta me planchaba la ropa.

Todo iba a las mil maravillas, hasta que me enamoré.

Conocí una chica, la que ahora es mi esposa y a pesar de que hice todo por llevarla a mi pensión, ella llegó un día sin aviso. Graciela no dijo nada, pero después me celó y me obligó a terminar con ella. Aguante un tiempo, teniendo a mi mujer de novia y a Graciela de amante, pero nuevamente mi mujer volvió a visitarme y Graciela me echó de su casa. Nunca le conté a mi mujer lo que pasaba con mi arrendataria.

Años atrás haciendo unos negocios en la capital, con tiempo de sobra, visité a Graciela, estaba muy vieja , se alegro por mi visita , y luego de conversar por una hora con ella, terminamos en su cuarto , volviendo a tener sus gigantescos pechos en mi boca.

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