Con mi suegra somos amantes

Soy hombre de 31 años de edad

Mi suegra es abogada, igual que yo, 59 años. Cuando estudiaba ella me ayudaba a preparar algunas materias, luego cuando egresé hice la practica con ella y cuando me titulé , arrende una pequeña oficina cerca de ella , donde me prestaba constantes asesorías. Por lo mismo teníamos mucho contacto lo que creo un vínculo muy especial. Es una mujer encantadora, de rostro muy hermoso, ojos verdes , pelo rubio natural. Físicamente es gorda, para que lo vamos a ocultar y ni siquiera es lo que decimos una gordita armada, pero a mí no me importa , al contrario, me encanta. Como todo hombre tuve fantasías con ella , pero después de los años, y nuestro contacto casi a diario, fui sintiendo cosas por ella. Me gustaba su compañía , a veces preparábamos un caso y tenerla cerca me confundía. Esto fue en aumento, abrazos, caricias inocentes , hasta que un día me di cuenta que me gustaba de verdad mi suegra. Un día que estábamos solos , yo la miraba , me la imaginaba desnuda , su perfume , su risa , me tenía cautivado y sin pensarlo, la traté de besar. Ella se asustó preguntándome que me pasaba y se lo solté todo. Quedó descolocada, sin saber que decir, que como se me ocurría etc etc. Conversamos mucho y me dijo que obviamente yo era muy atractivo, que con su marido solo vivían y dormían juntos, pero que no pasaba nada con el , pero que era el novio de su hija , que jamás podría hacerle eso a ella. Luego de su rechazo, el trato cambió obviamente, solo conversando de los casos que teníamos en conjunto. Pasó poco más de un mes y ganamos un caso que nos dejaba una suma importante de dinero. La invite a que fuéramos a tomar algo para celebrar . En un bar cercano, ambos contentos celebrando nuestro triunfo, en un momento que se me acerca mucho, nuevamente intento besarla. No pasó nada, pero me confesó que ella también le pasaban cosas conmigo, que sentía mucha atracción , pero que no podía hacerle eso a su hija y luego de una media hora y otro trago, conseguí convencerla que probáramos solo una vez para sacarnos las ganas nada mas.
Terminamos en un motel, ella completamente nerviosa. Nos besamos por primera vez y poco a poco fui desnudándola. Ella sentía vergüenza de su cuerpo, pero se fue entregando a mis caricias, hasta que por fin la tuve desnuda. Besé cada parte de su blanco cuerpo, sus pechos que hace tiempo deseaba , su entrepierna poblada de suaves pelos, haciéndola estremecer y hasta que luego me subí y la penetré. Mi suegra con los ojos cerrados no paraba de disfrutar, sus pechos caídos hacia los lados, sus enormes nalgas entre mis manos, fue un sueño hecho realidad.
Obviamente no fue la primera y última, después de eso, a pesar de estar con un tremendo peso de conciencia mi suegra, mi suegra volvió a caer en pecado, una , otra y otra vez. Cada vez los encuentros eran más fogosos y ya de frentón se entrego al placer, haciendo cosas que nunca antes hizo con su marido, algo que más le excitaba. Ya han pasado casi dos años, tenemos una oficina en conjunto, incluso compramos un sofá enorme para follar y lo hacemos cada vez que queremos

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